Comprar sin plástico en el fin del mundo

13:09


Cuando me informé sobre la problemática del plástico, tuve ciertas dudas sobre cómo podía llevar un estilo de vida que no generara residuos. Al fin y al cabo, vivo en una ciudad pequeña con muy pocas opciones, en una época en que todo parece venir empaquetado (¡hasta unos pocos plátanos!).

Muchos se encuentran en esa situación. Yo tengo la suerte de tener en mi ciudad una sola tienda a granel, pero sé que en muchos lugares ni siquiera tienen eso. ¿Cómo pueden comprar sin plástico ahí, entonces? Antes de rendirte desde el principio, déjame decirte algo: no se trata de generar CERO residuos, sino de reducirlos.

Es muy difícil vivir completamente limpio, sin generar una pizca de basura. Y es que así está hecho el sistema contemporáneo, ya sea por comodidad, por pereza, o por higiene. Pero, incluso cuando no tienes una sola granería cerca, puedes reducir muchísimo tu huella medioambiental. Aquí algunos consejos:

1. Evita las bolsas de plástico

Parece muy obvio, pero sigo viendo a diario gente que utiliza bolsas de plástico, ya sea para comprar grandes cantidades de comida, para un solo aguacate, o para una camiseta. Las bolsas de tela evitan muchas, muchas bolsas que son de utilidad 5 minutos y que permanecerán en el planeta durante siglos. Son cómodas, reparten mejor el peso, caben en el bolso o en un bolsillo, y pueden proporcionarte descuentos en muchos sitios.

Además de para hacer compras en general, las bolsas de tela también sirven para comprar en las pequeñas secciones a granel de las tiendas, normalmente de fruta y verdura. Utiliza, pues, bolsas de tela también para comprar ciertas frutas, pimientos, nueces… Incluso puedes optar por no usar bolsa alguna; no pasa nada porque dos kiwis, un par de manzanas y unos cuantos plátanos se toquen entre ellos.

Productos comprados a granel en el supermercado más cercano

2. Evita los envases de plástico

Para empezar, puedes sustituir los envases de plástico por envases de cartón, madera o vidrio (por ejemplo para comprar guisantes, fresas o garbanzos), mucho más sostenibles y fáciles de reciclar. Opta por aquellas alternativas que puedas comprar sin envase, como ciertas frutas y hortalizas, setas, aceitunas, hierbas aromáticas…

Si por lo que sea no puedes evitar un envase de plástico, intenta optar por el más grande, pues te durará más y será menos desperdicio.

3. Ve al mercado local

A no ser que vivas en un pueblo extremadamente pequeño, lo más normal es que haya un mercado local en tu localidad. Ya sea diario o semanal, este suele ofrecer muchos productos locales y/o de temporada a granel. ¡Aunque cuidado! Muchas personas siguen usando bolsas de plástico para comprar allí también; no te olvides de llevarte una cesta, un carrito de la compra, o tus bolsas de tela.

Como podréis comprobar a medida que vayáis observando y comprando, es mucho más sencillo encontrar productos sin envase que sean de origen vegetal. Pasarse al lado sostenible y reducir tus residuos, pues, es una gran oportunidad para reducir tu consumo de productos animales. ¡Y es que, además, ahorrará energía y agua, te saldrá más barato, y reducirá tu huella de carbono!

4. Aprende a hacer tus propios productos

¡Este es un paso que te ahorrará muchos envases y que encima te resultará muy satisfactorio! No hay nada como hacer tu propia mantequilla de cacahuetes casera, natural y libre de conservantes, o un poco de leche de almendras, deliciosa y sencillísima… Tres cuartos de lo mismo al hacer tu propia pasta dental y colutorio, o un bálsamo labial, o un desodorante… ¡o galletas de vainilla, bases de pizza, o guacamole sin envases! Las opciones son infinitas. Cada producto que decidas hacer tú mismo será un ahorro de dinero y envases, una habilidad adquirida y una bomba de ingredientes saludables sin aditivos añadidos.

Galletas de chocolate veganas y leche de almendras; hecho todo en casa


5. Planta tu propia comida

Si bien es cierto que tener tu propio huerto urbano, aunque estupendo, conlleva cierto tiempo, espacio y dedicación, resulta muy sencillo tener un par de macetas con perejil y orégano, por ejemplo. Algunos alimentos son muy sencillos de cultivar, como los pimientos o las acelgas, y es muy sostenible y gratificante.



Hay muchas maneras de evitar envases, desde las que he mencionado hasta comprar en tiendas de segunda mano o ferias, intercambiar ropa u objetos, preguntar en tu restaurante preferido si te pueden poner la comida en tus propios contenedores, llevar siempre encima botellas reutilizables (¡incluso cucharas de madera y pajitas de acero inoxidable, para esos helados y granizados veraniegos!)… Todo es cuestión de prepararse bien y echarle imaginación.

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