Guía básica sobre el Acuerdo de París

16:07


Si habéis visto las noticias durante las últimas dos semanas, probablemente hayáis oído hablar sobre el COP21, o la Conferencia de París. Éste no es nada más y nada menos que un meeting de las Naciones Unidas que ha tenido lugar en París, y en dónde líderes mundiales han llegado a un acuerdo sobre qué hacer respecto al mayor problema medioambiental a día de hoy: el cambio climático.

Desde hace tiempo que sabemos que lo que predecían aquellos "científicos locos" no es un cuento chino; el calentamiento global es real, y sus efectos han llegado a ser tan catastróficos que está claro que necesitamos tomar medidas ya. La Conferencia de París ha sido un paso importante para tomar acción. Podemos celebrar varios de los compromisos a los que países como Estados Unidos o China han llegado, pero también debemos ser críticos: ¿es suficiente lo que se ha acordado? Y más importante, ¿son sólo palabras, lo que ha tenido lugar?







Por primera vez en la historia, más de 190 países se han comprometido a generar menos contaminación y a reducir sus emisiones de gases de carbono para no exceder 1,5ºC en el calentamiento global. Éstos son algunos de los puntos más destacables del acuerdo:

  • El objetivo del acuerdo es mantener la temperatura media del mundo por debajo de los 2ºC respecto a los niveles preindustriales. Si llegamos a ese número, sufriríamos impactos catastróficos.
  • Hasta 187 países han declarado compromisos nacionales para luchar contra el cambio climático. Los compromisos entrarán en vigor en 2020, y serán revisados, al alza, cada cinco años.
  • Mecanismos de mercado como compraventa de emisiones serán una opción válida para poder conseguir los objetivos que los distintos países se han propuesto.
  • No habrá sanciones.
  • Los países involucrados se han comprometido a alcanzar en 2050 un equilibrio entre los gases emitidos y las emisiones que pueden ser absorbidas.
  • Los países desarrollados se han comprometido a financiar proyectos en países en vías de desarrollo, además de enviar 100.000 millones por año, desde el 2020, para apoyar la mitigación y la adaptación.

Muchos han sido los compromisos, pues. Los Estados Unidos, por ejemplo, han anunciado que reducirán sus emisiones hasta un 19% en 2025, en comparación con sus niveles de 1990. Un objetivo lo suficientemente modesto como para que la industria del combustible fósil no se queje demasiado. Tan modesto, sin embargo, que muchos científicos y activistas medioambientales afirman que no es lo suficientemente ambicioso como para impulsar la revolución de las energías renovables.







Hay que tener en cuenta que el cambio climático no es sólo un problema medioambiental, sino también un problema político y económico, ya que es el resultado de cómo las economías mundiales están estructuradas y estimuladas. Así pues, las propuestas para responder a este problema también deben ser, mayoritariamente, políticas y económicas.

Como dice el científico e investigador de ballenas Roger Payne, "podemos cambiar el rumbo de las cosas, pero sólo si prestamos atención a la racionalidad, y no a lo que siempre hemos creído -a pesar de estar equivocados".

Para cumplir con el objetivo de no superar los 1,5ºC, probablemente tendríamos que deshacernos de todo el carbón que queda y de gran parte de los recursos de petróleo y gas. Además, tendríamos que poner a las industrias mundiales a trabajar a base de paneles solares, molinos de viento, y otros sistemas de energía sostenible.

Algunos dicen que el acuerdo al que se ha llegado no garantiza nada, ya que no hay medidas especificadas para conseguir los objetivos propuestos. Algunas de estas medidas específicas podrían ser acciones como prohibir la producción de coches diesel, prohibir el fracking, aumentar el uso de energías renovables, permitir sanciones en caso de que se incumplan compromisos, reducir el consumo y producción de carne... entre otros.







Tal y como Rebecca Solnit dijo en su día, cambio climático es sinónimo de violencia. A causa de éste, el hielo de los polos se está derritiendo (adiós a los osos polares), el nivel del mar está aumentando (y destruyendo naciones gradualmente), sequías están teniendo lugar alrededor del mundo (causando la muerte no sólo de animales, sino también de miles de personas), catástrofes naturales están empeorando (¿habéis oído hablar de Katrina?), y fenómenos migratorios masivos están ocurriendo por todo el planeta.

Además, problemas que ya existían antes se están agravando a causa del calentamiento global: la degradación medioambiental, la pérdida de biodiversidad, el conflicto entre naciones, la crisis de los refugiados, y la pobreza general...

Desgraciadamente, la gente más pobre, que es la que menos ha hecho para ponernos en esta situación, es la que más está sufriendo los impactos del cambio climático de primera mano, ya que normalmente dependen de recursos naturales directos para subsistir. Pero no solo son ellos los que sufren las consecuencias; ricos o pobres, notamos los cambios a diario, sea con el aumento de precio de los alimentos, sea con la reducción del acceso a agua potable.







Como dice Kevin Anderson, experto sobre el cambio climático, la presentación y la resonancia que ha tenido la Conferencia de París tiene buena nota, pero el contenido en sí apenas ralla el aprobado.

El cambio climático no se detiene por nadie, y cada día vemos sus consecuencias. Mientras los líderes mundiales discutían en París, en India una ciudad se ha convertido en una isla a causa de inundaciones. En el estado de Washington, se ha declarado estado de emergencia a causa del aumento de las temperaturas. Noruega ha sufrido las peores inundaciones que ha tenido en más de un siglo. Y la lista sigue.

A pesar de todo, soy una firme creyente de que, cuanto más desesperada es la situación, más optimistas debemos ser. Todavía queda mucho por hacer, pero es importante celebrar los pequeños éxitos del día a día. Gracias al Acuerdo de París, ahora tenemos más de 10.000 iniciativas nuevas para combatir el cambio climático. Más de 120 millones de hectáreas de tierra degradada en África y en América Latina van a ser restauradas, y más de 400 ciudades se disponen a reducir sus emisiones urbanas a la mitad. Se va a invertir más dinero que nunca en energía limpia y sostenible, y se van a financiar proyectos en aquellos países más expuestos a los efectos del calentamiento global.

Por primera vez, tenemos el objetivo a largo plazo de lograr cero emisiones netas. Todos juntos, y con el apoyo de líderes, políticos, científicos y activistas comprometidos, podemos hacer que el COP21 sea más que palabras. Empecemos hoy.

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